Entorno

  • La Villa de Los Realejos

    La Villa de Los Realejos es uno de los municipios más privilegiados de la isla, algo que se pone de manifiesto en el hecho de que casi el 50 % de su suelo está protegido por las leyes ambientales.

    Entre las figuras de protección presentes en el municipio destacan el Parque Nacional del Teide, El Parque Natural de la Corona Forestal , los Paisajes Protegidos de Los Campeches, Tigaiga y Ruíz y de la Rambla de Castro, el Monumento Natural de la Montaña de los Frailes y el Sitio de Interés Científico de Barranco Ruíz.

    Testigo de un pasado esplendoroso, Los Realejos contó con un patrimonio histórico artístico de notable importancia, fruto de su riqueza económica, del asentamiento de comerciantes y de la actuación de las órdenes religiosas y de la propia Iglesia. En la actualidad aún conserva importantes vestigios históricos de notable interés arquitectónico, tanto en edificios religiosos como civiles. Entre los primeros destacan las iglesias de Santiago Apóstol (1496), la Concepción (1512) y otras pequeñas iglesias y ermitas de los siglos XVI y XVII, como las de Tigaiga, La Cruz Santa , Icod el Alto y la Gorvorana , situadas en diferentes barrios del municipio.

    La nota más destacada de la arquitectura civil está presente en la Hacienda de Los Príncipes, residencia del Adelantado Alonso Fernández de Lugo, conquistador de la isla, donde creó un importante ingenio de caña de azúcar que fue el primer cultivo introducido en esta zona. Con el tiempo a este cultivo le fueron sucediendo otros, debido principalmente a las especiales condiciones climatológicas y a la fertilidad de nuestro suelo, como viñas, barrilla (para la extracción de sosa), y cactus de la cochinilla, hasta llegar a lo que hoy en día son sus cultivos más arraigados, el plátano, las papas, una vez más la viña y las flores.

    El municipio de Los Realejos es un auténtico paraíso para la práctica de deportes alternativos, de aventura y en contacto con la naturaleza. Por la amplia diversidad de espacios naturales en zonas altas, de medianías y de costa, unido a las especiales condiciones meteorológicas y climáticas que se dan en toda la vertiente norte de la isla, así como por la existencia de grupos, clubes y asociaciones vinculadas a estas actividades, dispuestas a orientar con su experiencia a todo aquel interesado en la práctica de estos deportes, nos encontramos con un destino completo y que reúne, en un corto espacio, todos los elementos necesarios para hacer pasar a los amantes de la naturaleza y la aventura unos momentos inolvidables.

  • Icod el Alto

    Icod el Alto es el barrio de Los Realejos más distante del casco del municipio, ya que se encuentra situado fuera de la comarca natural del Valle de la Orotava en una planicie de la Cordillera de Tigaiga.

    Posee vestigios históricos de gran relevancia como la Casa de La Pared, una hacienda que jugo en los siglos XVII y XVIII un importante papel en la introducción de cultivos como la papa, que posteriormente se llevaron al resto de las Islas. La Pared acogió a muchas personas de paso que recorrían la isla, comerciantes de la época que se hospedaban en este lugar pues contaba con caballerizas, habitaciones, comida y la cercanía del Camino Real que daba la vuelta a la isla.

    Posee además una iglesia del siglo XVIII dedicada a Nuestra Señora del Buen Viaje, una imagen de gran devoción y que está considerada como la “Candelaria del Norte”.

    Icod el Alto es ante todo un barrio agrícola siendo la papa y el trigo sus cultivos más tradicionales.

    Rico en tradiciones, celebra varias fiestas a lo largo del año, la principal, a finales de Agosto, pero caseríos como El Dornajo y La Corona también realiza sus festejos. Destaca asimismo una Romería en honor a San Antonio.

  • El Parque Nacional del Teide

    El Parque Nacional del Teide es la mejor muestra de ecosistema volcánico de alta montaña de las Islas Canarias y supone un espectacular paisaje de características únicas en todo el planeta. Su singular flora, llena de endemismos, incluye una decena de especies en peligro de extinción, y los invertebrados cuentan con formas exclusivas de las que apenas se conocen unos pocos ejemplares.

  • Paisaje Protegido de la Rambla de Castro

    La costa del municipio de Los Realejos encierra numerosos atractivos de carácter histórico y natural. El verdor de las plataneras y el encanto de sus ricas haciendas, nos conducen a uno de los espacios protegidos más relevantes de la geografía canaria: La Rambla de Castro.

    En su interior podemos encontrar elementos naturales que destacan por su rareza o singularidad, teniendo además, interés científico especial, el caso de los bosquetes de palmeras canarias que alberga, que son elementos testimoniales de antiguas formaciones vegetales. Además, cuenta con poblaciones catalogadas como especies protegidas de la flora endémica de Canarias y especies de interés comunitario en el marco de la normativa de la Unión Europea.

  • Sitio de Interés Científico Barranco Ruíz

    El Sitio de Interés Científico de Barranco de Ruíz abarca un total de 95,6 has. donde predomina el valor científico y conservacionista de sus elementos naturales y de la vegetación variada de carácter relíctico, que aún permanece en él.

    La característica paisajística más notable de la zona, es la existencia de un relieve muy pronunciado, abarcando ambientes ecológicos muy dispares condicionados por los diferentes microclimas existentes, incluyendo zonas costeras con vegetación halófila, pasando por el piso basal, la vegetación termófila, el monteverde, los pinares y otros tipos de ecosistemas donde abundan las comunidades rupícolas.